jueves, 25 de noviembre de 2010

One.

“Viajero” sería una denominación más conveniente para nuestra raza agitada. Otras criaturas también se mueven de un lugar a otro, pero solamente las migraciones del hombre son motivadas por el deseo de estar en cualquier otro lugar diferente al que se encuentra ahora. Distinto es el caso de los ratones, los árboles y los ángeles, que están contentos de ser lo que son y estar donde están, mientras el humano está constantemente en movimiento - esforzándose por estar en alguna otra parte, preferiblemente un lugar donde nadie ha estado antes. Después de que se lleven a cabo todos los viajes, después de que se realicen todas las búsquedas, seguirá existiendo una frontera aun poco penetrada y menos aun conquistada: es la frontera de uno mismo. Atravesamos el planeta y más allá, surcamos el cosmos y la infraestructura del átomo, buscando cierta indicación, cierta señal, sobre el significado de todo; ¿pero cuántos de nosotros hemos entrado en el interior de nuestras almas?

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